Santa Marta y Parque Tayrona – Colombia

Llegamos a Santa Marta en avión (los vuelos son más baratos que los buses, POR FIN!) de noche, y al salir ya notamos el cambio de temperatura super brusco. Mucha humedad y mucho calor, y eso nos iba a acompañar ya todos los días!

El día siguiente lo dedicamos a recorrer la ciudad. Es casco histórico es bonito, pequeño, con todo de casas bajitas… hay un museo que cuenta toda la historia de la ciudad y es muy interesante. Durante todo el día nos morimos de calor así que por la tarde volvimos al hostel a ducharnos, y fuimos a comprar todas las cosas de comida y el agua para pasar los días en el Parque Tayrona. Como en el parque no hay supermercado y la comida es muy cara, decidimos comprar cosas simples y que aguantaran el calor para llevarnos. De vuelta en el hostel, conocimos a Zina, una alemana que también iba al parque al día siguiente, así que decidimos ir juntos. Fue una noche guai, porque cenamos en la terracita del hostel y luego Zina se puso a tocar un instrumento de madera con puas de metal que me recordó mucho al sonido del arpa. También me lo dejó un rato y estuve improvisando alguna “melodia”.

A la mañana siguiente tomamos el bus hacia el Tayrona. Decidimos entrar por la entrada menos turística, y la más complicada porque son todo subidas y bajadas. Nada más bajar del bus empezó a llover, y cada vez más fuerte. Y esa lluvia nos acompañó durante las 4 primeras horas de travesía, así que os imagináis cómo acabamos…

Total que el camino fue duro, cargados con las mochilas, diluviando, el terreno resbaladizo y todo subidas y bajadas… además por momentos escuchábamos ruidos super raros en la selva, como de un gorila enfadado o algo así… también se nos juntó un americano en el camino, y casi 5h después llegamos al camping de la playa principal, Cabo San Juan. El camping ya estaba lleno, pero decidimos darnos un bañito y comer algo, y ya por la tarde continuamos el camino hasta llegar al camping de arrecifes. Las hamacas eran super baratas y estábamos casi solos. Vimos una puesta de sol increíble, comimos algo todos juntos (se nos añadió Victoria, una noruega con un español dominicano super fuerte) y a las 10 cortaron la electricidad y todos a dormir!

Al día siguiente, nos fuimos prontito al camping de Cabo San Juan, y una vez instalados en las hamacas, nos pasamos el día en las diferentes playas de los alrededores. Esta vez sin el americano ni la alemana, pero con la incorporación de Megan, una inglesa super simpática. La verdad es que los días así me encantan. Caminando de playa en playa, descalzos, sin internet ni electricidad, leyendo, charlando, viendo las puestas de sol… curiosamente, conocimos a tres catalanes que viajaban con un alemán y que justo estaban en las hamacas de al lado…

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Al día siguiente decidimos volver a Santa Marta. Yo me hubiera quedado un día más pero Marc llevaba dos dias durmiendo muy mal en la hamaca y con el calor, así que pusimos de nuevo rumbo a la ciudad, esta vez saliendo por el camino fácil y rápido, y con la compañía de Megan.

Definitivamente el Tayrona me gustó mucho, las playas son bonitas (aunque en algunas esta prohibido el baño por las fuertes corrientes), y la experiencia de dormir en hamaca en la misma playa le da un encanto especial!

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