Río de Janeiro – Brasil

Este capítulo no ha sido fácil de escribir. Porque trata sobre mi vuelta a Brasil, que es mi segunda casa y a donde no volvía desde hace casi tres años. Porque iba a ver a mi hermanita Rachel, a quien conocí precisamente en el Amazonas en mi anterior viaje y con quien después he compartido ilusiones y desilusiones, y sobretodo un hogar durante un año y medio en Barcelona. La iba a ver a ella y a su familia y amigos. Además ha coincidido con Carnaval, que es una época muy especial aquí. Por todo eso y más, esta parte ha significado y removido muchas cosas.

A Brasil entré por Foz de Iguaçu. Cuando estaba en el autobús de Puerto Iguazú (Argentina) hacia el lado brasileño, ya empecé a estar super nerviosa. Volver a escuchar portugués por todas partes, estar rodeada de nuevo de brasileños, con su jeitinho, su acento, volver a comer toodas las comidas ricas que me encantan, pasar Carnaval otra vez aquí, y sobretodo ver a Rachel y su familia! Aunque antes de llegar a Rio, pasé la noche en Foz con mi amigo Luis! Luis es un chileno al que conocí precisamente en Río hacía tres años. Nada más llegar al hostel que tiene en Foz, nos dimos un mega abrazo y nos pusimos al día de todo! Aquella noche me la pasé ayudándole a servir caipirinhas en el bar del hostel. A la mañana siguiente, después de desayunar con calma me despedí de Luis y puse rumbo al aeropuerto en dirección a Rio! (Gracias por todo Luis, te espero en Barnaa!)

Al llegar a Rio: ahí estaban Rachel y Vir esperándomeeee!!!! No me lo podía creer, volvía a estar en Rio y encima con ellas dos! Por cierto, Vir es una amiga argentina de Rachel que vivió en Barcelona bastante tiempo. Yo la conocí allí, aunque no se si recordaréis que también la vi en Buenos Aires un mes atrás! Total, nos fuimos directas a casa de Marina (la tia de Rachel que vive en Rio) para dejar las mochilas. Allí me reencontré tanto con Marina como con Maite, la madre de Rachel!! Aquella noche nos juntamos con varios familiares en un restaurante donde hacían unos “pasteis” riquísimos! Y aproveche para tomarme mi primera caipirinha! Acabamos Vir, Rachel y yo tomándonos la última en la playa de Copacabana.

Al día siguiente, decidimos hacer un poco de turismo ya que Vir no había estado nunca en Rio y yo no había estado en el Pão de Açucar, así que allí nos fuimos. Primero paramos en Praia Vermelha a darnos un bañito y comer algo. Me encanta porque en las playas, aquí se vende de todo: comida, bebida, hasta queso a la parrilla (y van con una mini parrillita portatil). Una vez cogimos el teleférico que sube al Pão de Açucar, empieza el espectáculo; una vista increible primero de Praia Vermelha y la Praia de Botagofo, y a medida que va subiendo, todo Rio va apareciendo. Nos quedamos alli arriba bastante rato. Al bajar, decidimos caminar por el barrio de Urca hasta llegar al mítico bar Urca. Un bar curioso, ya que la gente compra cerveza y pequeños platos de comida, y se sienta a beber y comer en el muro que hay justo delante, y que da al mar. Allí se nos hizo de noche. Vinieron amigos de Rachel y estuvimos ahí hasta que cerraron el bar, para rematar la noche con una pizza y la “saidera” (saidera le llaman a la “última” birra antes de ir a casa).

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El día siguiente aprovechamos que pasa un bloco (rua de carnaval) por enfrente de casa. Era un bloco de crianças, es decir, estaba lleno de niños de todas las edades y padres. Fue super bonito. Aprovechamos para comprar también algunas cosas para disfrazarnos nosotras también al dia siguiente. Aquel dia ço pasamos con la familia de Rachel, y por la noche por fin comí AÇAÍ! Para los que no lo conozcáis, es un fruto del amazonas que se come en forma de batido. Mi alimentación cuando vivía en Fortaleza era un 60% eso.

Después, por fin llegó el dia de darlo todo en el carnaval! Después de desayunar, nos vestimos, nos pusimos varios quilos de purpurina, y a la calle! Primero fuimos al bloco Boi Tolo, que era parado, es decir, una plaza con música en vez de una “rua”. Mucho calor, mucha cerveza, muchos sacooes de caipirinha i caipivodka, un poco de lluvia (que fue genial para refrescarnos) y mucha diversión. Por la tarde, nos fuimos en busca de Renata que estaba en otro bloco, el Boi Tatá! Este se dividió en varios bloquinhos pequeños, y nosotras nos acabamos uniendo a uno improvisado con el que recorrimos media ciudad. Allí nos encontramos a Ana Luisa, que es una amiga que conocí en el norte de Brasil hace tres años y que esta pasando el carnaval en Rio. Al final, llegamos a casa sobre las 11 de la noche destruidas pero muy contentas!!!

Al día siguiente, decidimos tomárnoslo con calma y nos fuimos todas a la playa de Leblon. El sol picaba bastante, pero aguantamos casi todo el dia (Marina y Maite si que se fueron un rato antes). Aquella noche Vir ya se iba, así que nos despedimos (hasta la próxima!) y nos quedamos en casa viendo una peli (y yo comiendo un rico açaí, jeje.

Al día siguiente, quedamos con Renata (amiga de Rachel que había estado en Barcelona con nosotras en casa) nos fuimos al parque Lage. Es un parque brutal en medio de la ciudad. Me encanta porque aqui en Rio, la naturaleza es brutal, y ves verde allí donde mires. Y no un verde cualquiera, ves toodos los tipos de verde, así frondoso, por doquier. Aquel día se juntaron Ana Luisa y su hermana, y varios amigos de Rachel y acabamos haciendo birra hasta las tantas!

Otro de los días decidimos hacer una excursión a una playa que está fuera de la ciudad, y que por lo tanto es mucho más natural, no se ven edificios ni nada en los alrededores. Aquél día si que hacía calor del bueno. Èramo Acabamos alquilando una sombrilla para cada una, porque el sol era insoportable. Después de pasar el día allí, volvimos a casa a cenar con Maite y Marina (les preparé un gazpachito y una lasaña de verduras…) 😁.

El jueves 2 fue el cumple de Maite!! Como Rachel tenía cosas que hacer, salimos ella y yo después de desayunar a dar una vuelta por la Lagoa de Río. Casi morimos achicharradas pero el baño de piscina al volver nos salvó la vida. Y por la noche, nos fuimos todos (familia y amigos) a cenar a un restaurante muy chachi. Acabamos con los amigos de Rachel haciendo unas birras en un bar también hasta las tantas…

Y ya el viernes, tocó despedirse de Marina y de Río porque nos íbamos a São Paulo! Me dio muchísima pena. Podría vivir en Rio. Es una ciudad con una energía increíble. Desde la casa de Marina se veía el Cristo, y es algo que uno no puede parar de mirar… en casa me quedaba embobada mirando por la ventana, esa naturaleza tan verde por todas partes, el Cristo que parece que esté bendiciendo la ciudad y que se ve desde cualquier parte… (y que conste que no soy religiosa eh!). Las favelas, enormes, apabullantes, aunque en su interior escondan miseria y desigualdad… En fin, Rio es Rio. Y es un sitio al que siempre querré volver, sin importar las veces que haya estado…

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