Montevideo – Uruguay

La verdad es que después de 5 días en Cabo Polonio, tenía pocas ganas de meterme de lleno en la civilización, en una ciudad grande, con mucha gente, muchos coches… y la verdad es que Montevideo me vino perfecto porque pese a ser la capital y una ciudad grande, me inspiró paz y alegría. Llegué de noche, y caminé hasta el hostel. Resulta que aquel día era St. Patricks, así que quedé con Luis, un amigo brasileiro al que conocí en Fortaleza y que lleva un año y medio viviendo en Montevideo. Salí con él y sus amigos por la Ciudad Vieja. La primera cosa que me encantó: pude ir caminando sin preocuparme de nada, desde donde yo estaba hasta el centro, unos 4km. No hay muchas ciudades grandes en Sudamérica donde se pueda hacer eso tranquilamente. La segunda cosa que me encantó es que todos los edificios y casas son bajos, parecido a la Vila de Gracia. Total, llegué donde había quedado con Luis y sus amigos, y nos quedamos hasta las tantas bebiendo en la calle y bailando música de algunos conciertos. Resulta que St. Patricks es de las fiestas más grandes en Montevideo. Las calles estaban llenísimas de gente y había muchísimo ambiente.

Al día siguiente (a una hora razonable porque me fui a dormir tarde xD), estuve recorriendo la Ciudad Vieja con Ben, el ingles/español que conocí en Punta del Diablo. De ahí bajamos hasta la Rambla. Los uruguayos llaman rambla a lo que nosotros llamaríamos paseo marítimo. Y el suyo recorre prácticamente toda la ciudad, porque Montevideo está situado en una especie de golfo. Caminamos por la rambla hasta que decidimos sentarnos en la playa a ver la puesta de sol. Para entonces ya se nos habían juntado dos portuguesas y un brasileiro amigos de Ben. Después, me volví al hostel a buscar la mochila, porque esa noche llegó Berni, el uruguayo que conocí en Cabo Polonio y que me ofreció quedarme en su casa esos días para no tener que pagar hostel. Aquella noche yo estaba bastante muerta después de todo el día caminando así que nos quedamos en casa.

Al día siguiente, aprovechamos para visitar junto con Ben el mercado de Tristán Narvaja, un mercado dominical que ocupa varias calles y donde se puede encontrar de todo: comida, ropa, libros, trastos viejos, plantas, animales… aproveché para comprarme un libro de Mario Benedetti. Ya desde el Aleph de Borges decidí hacerme con un libro de un autor local de cada país que visito 🙂
Después nos fuimos caminando hacia el barrio de Pocitos, uno barrio de gente de clase media-alta. Volvimos a bajar a la rambla y fuimos caminando mientras veíamos la puesta de sol. Nos sentamos a merendar algo y acabar de ver irse al sol tranquilamente, rodeados de uruguayos tomando mate. Tengo que remarcar que si a los argentinos les gusta el mate, lo de los uruguayos es otro nivel. Van por la calle con el termo debajo del brazo y el mate siempre lleno de yerba. A todas partes. Se hacen mates en los buses, mientras caminan por la calle, de compras… muy bestia!

Total, aquella noche Berni preparó unos chivitos caseros increíbles. El chivito es un bocadillo muy típico de Uruguay. Lleva lomito, queso, pimiento, lechuga, tomate, bacon y mayonesa. Nos quedaron muy ricos!

IMG_6668

El día siguiente fue bastante tranquilo, di una vuelta por la zona del Parque Rodó que es donde vive Berni, hice unas compras, y por la tarde llegaron Zaira, Jessi y Bernd directos desde Cabo Polonio. Fuimos a buscarlos al terminal y a cenar unas pizzas. Nos tenían que contar que tal en Cabo sin el resto del grupo, así que acabamos poniéndonos al día mientrás bebíamos grappa miel que Berni tenía guardado por ahí.

IMG_6721

Los tres días siguientes fueron bastante locura. Resulta que sacando dinero el día anterior, me olvidé de coger la tarjeta y el cajero se la tragó. Eso pasa porque en Uruguay primero te dan el dinero y luego la tarjeta, al revés que en España. Normalmente los cajeros hacen ruido para que cojas la tarjeta, pero este no lo hizo y a mi se me pasó. De esto me di cuenta al día siguiente, y ahí fue donde empezaron las llamadas a la compañía propietaria del cajero y a prosegur, compañía que se encarga de ir a abrirlo. Debido a este pequeño imprevisto me tuve que quedar hasta el viernes siguiente. Al final, gracias a la buena voluntad de los dos señores con los que pude hablar tanto en Banred como en Prosegur, conseguí recuperar la tarjeta :). Uno le pidió al otro que me hiciera ese favor personal, porque sabía que yo era extrangera y estaba viajando y que era un percal perder la tarjeta en esas circunstancias. El otro, se saltó las normas para hacerme el favor. (Esto me vuelve a demostrar que hay muchas personas muy buenas por el mundo, dispuestas a ayudar al prójimo sin esperar nada a cambio!)

A parte de hacer mil llamadas durante esos días, también salimos a dar una vuelta con los chicos, fuimos a cenar a un restaurante muy guai, tomamos helados artesanales por la Ciudad Vieja y vimos el partido Uruguay-Brasil, que se jugaba allí mismo en Montevideo! Al final, Zaira, Jessi y Bernd se fueron hacia Argentina, y yo también cuando recuperé la tarjeta. No sin antes despedirme de Luis, de Berni, y de Montevideo, ciudad que desde el primer momento me conquistó y no dejó de hacerlo hasta el último segundo!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s