Mendoza – Argentina

Llegué a Mendoza a mediodía. La chica de la oficina de turismo me dijo que podía ir caminando al centro. En qué momento le hice caso xD. Como media hora tardé en llegar a mi hostel, con la mochila a cuestas y unos 30 graditos. Después de dejar la mochila y comer algo, me fui a dar una vuelta por el centro y ver qué podía hacer los siguientes días. El centro de Mendoza está bien, se llega caminando s todas partes y tiene varias plazas muy bonitas.
Más tarde, volví al hostel y me di un baño en la piscina, y me puse a leer mientras tomaba unos mates. Cuál fue mi sorpresa buena del día (recordad que por la mañana me había llevado la mala sorpresa de no poder ir a Cañón): encontré a Flor y Luisina allí en el jardín (una pareja que había conocido en el hostel de San Rafael), porque ellas también se estaban quedando en ese hostel! Así que ya nos pusimos a tomar mate juntas, y luego nos fuimos a cenar y tomar una birra juntas también. Me tuve que despedir al volver, porque al día siguiente yo me iba temprano y ellas se volvían a Rosario.

 

A la mañana siguiente, me levante temprano y me fui al terminal de bus para coger el que lleva hasta el Parque del Aconcagua! El bus son como 4h porque está tocando a la frontera con Chile. Al llegar, me tocó caminar 3km hasta la entrada del parque con un viento fortísimo. Cuando entré en el parque, camino por el sendero que lleva al mirador… estaba nerviosa! Ver el Aconcagua aunque fuera de lejos… que emoción! En una de las curvas del sendero, allí apareció al fondo!!! Además no había ni una nube en el cielo así que se veía espectacular. Hice todo el sendero hasta un puente colgante, donde ya no se podía pasar a no ser que se vaya a hacer la expedición al campo base.

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De bajada, conocí a una pareja y un chico que habían ido de excursión. Me preguntaron si querían que me llevaran a Mendoza de vuelta en coche con ellos. Yo ya había comprado el billete de vuelta de autobús, pero tenía que esperar aún como 1.5h y además iba a llegar a Mendoza pasadas las 11 de la noche, así que les dije que sí, total, el dinero del bus ya no lo iba a recuperar pero por lo menos iba a llegar antes. En el coche, me pusieron mucha cumbia argentina, Cristian, el conductor, insistió en hacerse varias selfies todos juntos mientras conducía, y por el camino paramos a comprar pizzas (los restos de las pizzas con la caja incluida las tiraron por la ventana cuando ya no quisieron más 😦 ). Conocí a su hijo de 4 años (ellos tenían 22 y 21 años). Además tenían una perrits super cuqui! Al final se portaron super bien, me acercaron hasta el centro y allí me despedí de ellos.

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Al día siguiente, iba a hacer el tour por las bodegas de Maipú, un pueblo anexo a Mendoza. Desayunando conocí a un italiano qur también quería hacerlo, así que nos fuimos juntos. Cogimos el tranvía hasta Maipú, y allí alquilamos unas bicicletas para hacer la ruta. Hacía un calor y un sol infernales, era mediodia en punto, pero nada nos frenó! La bici era malísima, no tenía ni marchas, pero llegamos a la primera bodega que estaba bastante cerca. Hicimos la ruta con explicaciones sobre todo el proceso de fabricación del vino, probamos varios de ellos, y a seguir pedaleando. Así recorrimos unos 15km y 2 bodegas más. Comimos un bocadillo entremedias (si no con tanto vino ya no hubiera sabido ni como funcionan los pedales). Y a última hora, Giacomo (el italiano) se fue a otra bodega y yo me fui a una aceitera. Al acabar el tour nos dieron una degustación de varios tipos de aceites con pan, algunas tostadas con hummus, tomate seco, y otras con olivada (todo un festín, vamos). Al final, nos tomamos otro vino y una empanada en el sitio donde alquilamos las bicis (por poco me dejo mi carnet de conducir que había dado para la reserva…) y volvimos a Mendoza.

Fuimos al terminal de bus, porque Giacomo tenía que comprarse pasaje a Buenos Aires y yo no había recibido en el mail mi billete a Córdoba que había comprado el día anterior por internet. Al final, acabamos mega tarde, volvimos al hostel y tuvimos que ducharnos deprisa y corriendo. Giacomo se fue antes, y yo adivinad qué: me encontre a Leire y Oihane en el hostel!!! Así que como mi bus salía más tarde, aproveché para quedarme con ellas y comer algo con calma! Al final, me volví a despedir de ellas (esta vez creo que la definitiva… 😥 ) y me fui al terminal de buses para coger un autobús a las 23 hasta Córdoba!

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