El Calafate (Patagonia) – Argentina

Con El Calafate he tenido una relación breve y tormentosa. Del amor al odio y viceversa en cuestión de dos días. Llegué por la noche, bastante tarde (casi la 1am) al hostel que había reservado. Esto despues de unas 16 horas de bus y cruzando el estrecho de Magallanes!!

img_3732

Caminando desde la terminal de buses me pareció un pueblito simpático. Pero una vez en el hostel empezaron las varias “sorpresas”. Yo llegaba con el móvil casi sin bateria, y resulta que en ese hostel sólo había enchufes en la cocina y el comedor y no en las habitaciones. Esto puede parecer una tontería pero cuando te mueves en buses de muchas horas y cambias de ciudad muy a menudo es una putada. Lo es porque te obliga a estar “atado” a la cocina/comedor durante un rato sin moverte mientras se carga lo que se tenga que cargar. Y si en ese momento tienes que cocinar o puedes estar un rato leyendo o hablando con la gente guai, pero si no… Total, que en vez de cargarlo por la noche en la habitación mientras dormía tuve que hacerlo al día siguiente por la mañana, lo que me hizo salir un poco más tarde del hostel de lo que hubiera querido. Segunda “sorpresa”: cuando acabé de desayunar/cargar móvil y decidí ir a darme una ducha, resulta que sólo había un baño con duchas en el hostel y lo estaban limpiando, así que tenía que esperarme 30 minutos. Como ya estaba cansada de “perder tiempo”, decidí que ya me ducharía más tarde. Aquella mañana la dedicamos Stuart y yo a ver qué podíamos hacer en El Calafate a parte de lo obvio que era el Perito Moreno. Resulta que TODO, ABSOLUTAMENTE TODO lo que se podía hacer era DE PAGO. Y lo pongo en mayúsculas porque madre mía qué precios!!! No había ninguna excursión que bajara de los 120€ (excepto el Perito Moreno). Total, decidimos que iríamos al Perito Moreno por nuestra cuenta, que es la opción más barata (“SÓLO” 45€). Para llorar. En fin… que resignados volvimos al hostel a comer y para colmo, en ese momento estaban limpiando la cocina (adivinadlo, la única cocina xD). Asi que no se podía cocinar hasta que acabasen. A las 14.30 de la tarde, si señor. Yo estaba a punto de matar a alguien. Al final me duché, pudimos comer y decidimos ir al museo de hielo “Glaciarium” que “sólo” costaba 20€. (Espero que estéis captando la ironía en forma de comillas xD). El museo estuvo guai, vistas espectaculares, y además conocimos a una familia brasileña súper simpática. Por la noche decidimos ir a probar el cordero patagónico, que es la especialidad de la región, y la verdad es que estaba muy bueno.

Al día siguiente… al día siguiente todo el odio se convirtió en amor!!! Bueno, no todo. A las 7.30 de la mañana (que es cuando mucha gente se levanta para irse a las excursiones) estaban limpiando otra vez la cocina y no se podía pasar… Sin comentarios. Esa mañana nos fuimos en bus en dirección al Perito Moreno. Ya cuando estabamos llegando, que se empezó a ver a lo lejos…. uffff!!! IMPRESIONANTE! Es enorme! Realmente no me lo imaginaba tan grande. Cuando bajamos del autobús nos pusimos a caminar por las pasarelas que hay delante y que recorren como 5km por delante del glaciar. Y nada más ponernos a caminar vimos como un trozo enorme de la pared del glaciar se rompía y se caía al agua!! Buf, es que es una sensación indescriptible. Muy bestia. Verlo en directo, el ruido del glaciar entero al romperse, el trozo cayendo al agua… yo me quedé alucinada. Ahora como es verano, se van derritiendo las capas más superficiales y es por eso que caen trozos al agua. En invierno el glaciar vuelve a crecer todo lo que ha menguado en verano. Pasamos toda la mañana recorriendo las pasarelas, parándonos a escuchar los ruidos que hace el glaciar, como se van rompiendo trozos, y simplemente a contemplar tamaña obra de la naturaleza. Nos ibamos sentando a cada rato, y nos quedábamos 10 minutos ahí mirando embobados. Me hubiera estado todo el día así. Por la tarde tocó volver y aprovechamos para ir a la Laguna del pueblo y dar una vueltecita, pero se puso a llover así que ya nos volvimos. Conocí a una parisina muy maja en el hostel, Heléne, y quizá coincidimos en el Chaltén en unos días.

Y hasta aquí mi experiencia en el Calafate!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s