Costeño Beach y Palomino – Colombia

La siguiente parada, Costeño Beach, no entraba para nada en nuestros planes. Fue hablando con Megan, la inglesa que conocimos en el Tayrona, que nos explicó que había oído hablar super bien de este sitio, que decidimos darle una oportunidad. Y esas son las cosas que más me gustan de viajar sin planes e improvisando, que descubres pequeños tesoros sólo dejándote guiar por lo que vas escuchando y viendo. Es una playa donde únicamente hay dos hostels, y nada más. Literalmente. No hay supermercados, tiendas, no hay nada. Ni siquiera se puede considerar un pueblo. El primer hostel al que llegamos, ya no tenían hamacas disponibles para dormir, así que nos fuimos al de al lado. Nos instalamos en nuestras hamacas, comimos algo, y nos fuimos al hostel de al lado que tenía un slackline. El slackline es una cuerda floja en la que tienes que caminar haciendo equilibrio. Yo había hecho alguna vez en Barna y me encanta! Además aquí estábamos justo en la playa, sobre la arena y rodeados de palmeras!

Y de pronto, en la puesta de sol, todo se puso de color rojo/rosa! He visto pocas puestas de sol tan espectaculares como esta! Dejamos todo y corrimos hacia la orilla a contemplar atónitos lo que nos rodeaba. Todo el hostel hizo lo mismo!

Al día siguiente llegó Megan, y nosotros nos cambiamos al hostel de al lado, el del slackline. Estuvimos todo el día leyendo, bañándonos, haciendo mas slackline, y por la noche, después de cenar, nos juntamos con Megan y otros dos chicos y estuvimos bebiendo unas cervecitas con ellos, dando una vuelta por la playa, tomando algo en el único bar de la zona. Acabamos encontrando una plataforma con una red encima, justo a la orilla del mar, donde nos estiramos y estuvimos mirando las estrellas y riendo un rato. Fue una noche super divertida la verdad. Y luego a dormir en las hamacas a escasos 20m del mar. Brutal!

El día siguiente aprovechamos la mañana en la playa y el slackline, y a mediodia decidimos irnos a Palomino, un pueblo a una media hora de allí. Nos habían dicho que estaba muy bien, aunque viniendo de Costeño se nos hizo demasiado grande, demasiado turístico, demasiado explotado. A veces también pasa eso cuando improvisas, que tienes expectativas altas por cosas que te cuentan y luego no se cumplen. Y pensamos que hubiera sido mejor si nos hubiéramos quedado en Costeño. Peeeeero como no hay mal que por bien no venga, caminando por el pueblo esa tarde de pronto escuchamos que alguien gritaba: “Catalans!!!”. Nos giramos, y eran el grupo de catalanes con el alemán que conocimos en el Tayrona. Acabamos cenando con ellos y luego tomando unas birras en la playa. Incluso algunos se tiraron al agua desnudos… (no esperéis fotos de eso… xD)

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