Bariloche (Patagonia) – Argentina

Después del ya rutinario proceso de llegar a una ciudad y buscar hostel baratito donde quedarnos, nos decidimos por uno con unas vistas espectaculares (yo creo que eso, y el no querer caminar más con las mochilas fue lo que nos decidió). Lo curioso de Bariloche es que resulta que todos los hostels se han puesto de acuerdo para cobrar más o menos lo mismo, y no precisamente lo que llamamos un módico precio (¿eso en España no es ilegal?). Total, que después de instalarnos, dimos una vuelta por el pueblo, entramos a varias de las miles de chocolaterias que tiene a degustar alguna cosa, y volvimos al hostel a cenar (que por cierto, a Gastón no le gustó mi menestra de verduras para acompañar a su puré de papa y zapallo). 😥

Al día siguiente nos levantamos prontito, desayunamos con las maravillosas vistas del hotel (aunque el hostel fuera carillo por lo menos tenía desayuno incluído) y cogimos el colectivo para ir al kilómetro 18 de la ruta, donde empieza el circuito chico. Este circuito va recorriendo los márgenes del lago Nahuel Huapi y el Lago Moreno. Nosotros decidimos hacerlo en bicicleta. Al poco de empezar, nos paramos a hacer kayak y Stand Up Paddle una horita. Fue genial porque el agua estaba tranquila y las vistas eran increíbles! Después paramos en Colonia Suiza, un mini pueblo que supuestamente fundaron los suizos y ahora todas las casitas son tienditas de artesanías. También pasamos por el hotel Llao Llao (por lo visto para entrar había que tener reserva para tomar el cafe/te) y entre medias paramos en alguna playita de lago a darnos un baño refrescante.

7 horas y 37 km después de empezar el recorrido, dejamos las bicis donde las habíamos alquilado y nos dirijimos a la cervecería Patagonia, que tiene allí una de sus fábricas y que es un lugar increíble. Allí conocimos a Melissa, que también viaja sola, y nos quedamos tomando unas birras artesanales y comiendo una picada (es el típico aperitivo aqui, un poco de embutido, algún ahumado, olivas, pan, etc.). Al final acabamos llegando tardecito a Bariloche de vuelta, pero eso no nos impidió pasar por una de las chocolaterías a por un poco de dulce (mi preferido, la tableta de chocolate blanco rellena de dulce de leche).

Al día siguiente, habíamos dicho con Gastón y Meli de alquilar un coche y hacer la ruta de los 7 lagos. Es la carretera que va desde Bariloche hasta San Martín de los Andes, pasando por Villa Angostura, i que pasa por 7 lagos con unas vistas increíbles. Después de un proceso leeeeento para alquilar el coche, nos pusimos en marcha. Conduje yo todo el rato, lo cual me gustó porque ya echaba de menos conducir. Primera parada fue en Villa Angostura. Es un pueblo chiquito con varias playas con el agua cristalina. Nos dimos un bañito, y Gastón y yo nos tiramls desde una plataformade unos 5m, aunque nuestros saltos no fueron muy gráciles. Después seguimos la ruta hasta la Laguna chica para darnos orro bañito, y después las siguientes paradas ya fueron en miradores. Me encantó el hecho de que hasta en el coche, los chicos iban preparando mate y lo íbamos tomando mientras DJ Melissa amenizaba la tarde con canciones míticas de porp/rock internacional y algunos éxitos de folklore y cumbia argentinos. No se qué me gustó más aquél día, si los paisajes o lo bien que me lo pasé en el coche con estos dos. Al final, llegamos a San Martín justo para la puesta de sol, que vimos desde la playa. Después nos fuimos a la feria artesanal (donde yo me compré un mate, el recipiente que utilizan para poner la yerba). Compramos una pizza, que por cierto, de las mejores que he comido, con roquefort, nueces, y un aceite picantito, y nos la comimos juntos en la poaza mientras asistíamos a un show de circo para niños. La vuelta, aunque era tarde y estábamos cansados, se me pasó rápido porque íbamos tambien cantando y bebiendo mate.

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Al día siguiente me tocó despedirme de Gastón, que se volvía a Buenos Aires! Los que me conocéis sabéis que soy muy nostálgica y siempre me da mucha pena cuando se acaban “ciclos”, o cuando toca despedirse de alguien y no sabes si lo volverás a ver (o cuándo). Pero viajar también es eso 🙂

Para pasar la pena, decidimos irnos con Meli a la playa, aunque para nuestra sorpresa, los autobuses estaban en huelga. Después de casi una hora esperando, cogimos un remis (como un taxi compartido) y nos fuimos a playa bonita. Aunque no pudimos estar mucho más de una hora porque se nubló y se puso como para llover así que nos volvimos al pueblo y dimos una vuelta por una feria de artesanías. Meli me regaló una pulsera para que la lleve conmigo siempre presente 💙!!! Al volver al hostel: SORPRESA! Leire y Oihane (las chicas vascas que conocimos en El Bolsón) estaban allí! Cenamos juntas, y nos fuimos a una cervecería artesanal muy popular del centro de Bariloche, Manush, junto con dos vascos y dos argentinos más. Estuvimos allí hablando de la vida, y me despedí de Meli (segunda del dia! No me gustan las despedidas!!), porque al día siguiente yo cogía el bus en dirección a Mendoza, muucho más al norte…

 

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