Autostop – Patagonia argentino/chilena

Voy a hacer un capítulo corto para esta experiencia que sólo duró unas 27 h, pero creo que lo merece por la intensidad con la que la viví.

Desde que llegué a Argentina, no había dejado de oír gente que va de un sitio a otro haciendo autostop (Joan i Mireia entre otros). Sobretodo porque aquí el transporte es muy caro (a veces coger un avión sale más barato que un autobús). A mi sola me daba un poco de cosa, pero pensé que podía aprovechar el hecho de estar viajando con Stuart temporalmente, así que le propuse hacer autostop de Puerto Natales (Chile) hasta El Chaltén (Argentina), nuestro siguiente destino. Salimos a mediodia del hostel después de despedirnos de Joan i Mireia, y nos dirigimos a la salida del pueblo. Dimos un par de vueltas primero, por querer seguir el mapa del móvil en vez de hacer lo que nos había dicho el dueño del hostel (pringuis!). Al final, nos pusimos en la salida de una rotonda y tuvimos suerte, porque al cabo de unos 10min nos recogió un policía chileno (carabineros se llaman aquí). Nos llevó justo hasta la frontera chilena, porque él trabajaba al lado, así que perfecto. Sellamos los pasaportes y a esperar. Pero la carretera estaba en obras, y pasaban super pocos coches, y todos llenos hasta los topes.

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Así que me puse a hablar con uno de los obreros y me dijo que fuéramos a la caseta que había más adelante, que el hombre de la caseta nos dejaría esperar allí denrro a refugio del viento y del frío. Una vez en la caseta, conocimos a Augusto, el hombre que la custodiaba. Se portó super bien con nosotros. Nos invitó a café, a mate, y al ver que pasaban las horas y nadie nos recogía (pasaban unos dos coches cada hora, un drama), nos dijo que nos dejaría la caseta abierta para que pudiéramos pasar allí la noche si no conseguíamos que nos llevaran. Al final, su jefe nos acercó a la frontera argentina (7km más al frente). Yo creo que porque se olía que íbamos a pasar allí la noche y no quiso. Total, sellamos el pasaporte de entrada en Argentina, y a todo esto ya eran las 18 de la tarde. Para entonces, ya estábamos empezando a pensar posibles soluciones para pasar la noche, ya que además no teníamos tienda de campaña, ni esterillas, y sólo un saco de dormir. Nuestra mejor opción eran los lavabos del puesto fronterizo. Porque a parte del edificio fronterizo, no había nada más en muchos kilómetros a la redonda. Al final, decidimos echar a caminar hasta la carretera principal, unos 4km (con las mochilas a cuestas). Después de sufrir durante una hora aprox, llegamos a la carretera principal. Y allí tampoco pasaban casi coches. Por ese entonces yo ya me estaba arrepintiendo de haber decidido hacer autoestop, viendo que íbamos a tener que pasar la noche allí en medio de la nada patagónica y al raso. Yo ya me estaba imaginando durmiendo en la cuneta, con toda la ropa que tenía puesta, e incluso yo misma metida dentro de mi mochila. Sobre las 20.30, el universo nos envió un milagro en forma de camioneta pick-up (con la carga abierta detrás). Era una pareja mayor que ya llevaban a otro mochilero autoestopista en la parte de atrás, Vicente. Ellos nos llevaron en la parte de atrás hasta Esperanza, un pueblo con literalmente 5 casas y una gasolinera. Fue 1.30 horas de viento y frio, y casi sin poder movernos, pero creo que todos estábamos muy felices de estar allí. En Esperanza, no sabíamos si había algun sitio donde poder pasar la noche. Vicente nos ofreció dormir con él en su tienda pero íbamos a morirnos de frío sin saco ni esterilla. Mientras decidíamos qué hacer, un hombre nos compró dos hamburguesas con patatas para que cenáramos los 3!! 🙂
Al final, decidimos irnos a un hostel/motel que había en una de las 5 casas del pueblo.

A la mañana siguiente, nos volvimos a poner en la carretera. Pasamos 3 horas sin que nadie nos recogiera, así que mientras Stuart intentaba parar a alguien allí, yo me fui a la gasolinera a preguntar coche por coche. Al final, encontré a dos hermanos que iban al Calafate y nos llevaron!! Nos dejaron en el cruce de carretera que va al Chalten. Decidimos comer algo porque ya eran las 13.30, y para sorpresa nuestra, al cabo de 5 minutos, nos paró una furgoneta!!!! Era un hombre que ya había recogido a dos chicas antes que nosotros. Santo Tomás Aquino (se llamaba así, lo juro, nos enseñó su dni!!), aún recogió a dos chicos más por el camino (aunque estos corrieron peor suerte y tuvieron que ir en el maletero, entre las maletas). En el trayecto, mucho mate y muchas conversaciones sobre la vida, el karma, y los viajes entre paisajes espectaculares, viendo Los Andes en todo su esplendor con el sol brillando en ima. Al final, llegamos al Chalten sobre las 15! En total, unas 26h y 420km después de salir de Puerto Natales!

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Ha sido una aventura a ratos desesperante, a ratos liberadora, a ratos muy feliz. Gracias desde aquí a todos los que nos hicieron un huequito y nos ayudaron durante esa jornada!

3 comentarios en “Autostop – Patagonia argentino/chilena

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